La caldera es el equipo que más trabaja de una casa y el que menos se mira. Arranca en abril, no para hasta septiembre y recién se le presta atención el día que deja de encender —que suele ser el día más frío del año, un domingo.
El mantenimiento preventivo no es un gasto: es lo que hace que ese día no llegue. Los fabricantes lo recomiendan una vez al año, antes de la temporada.
Qué se controla en un service
Un mantenimiento serio no es solo limpiar. Un técnico revisa, como mínimo:
- Combustión y quemador. Limpieza, estado de los electrodos de encendido y detección, y control de que la llama sea la que corresponde.
- Intercambiador. Es donde se deposita el hollín y el sarro. Un intercambiador sucio hace que la caldera consuma más para dar el mismo calor.
- Presión del circuito. Si baja seguido, hay una pérdida en algún lado y conviene encontrarla antes de que crezca.
- Vaso de expansión. Pierde precarga con los años. Cuando falla, la presión sube y salta la válvula de seguridad.
- Bomba circuladora. Que gire libre y sin ruido. Después de un verano parada, es habitual que cueste arrancar.
- Válvula de seguridad y purgadores. Que no estén trabados ni goteando.
- Evacuación de gases. El conducto libre y bien sellado. Este punto no es de confort: es de seguridad.
Las piezas que más se piden
Por lo que vemos en el mostrador, el desgaste se concentra siempre en los mismos componentes:
- Vaso de expansión. Se vence con el tiempo, sin aviso.
- Bomba circuladora. Es la pieza con partes móviles que más horas acumula.
- Plaqueta electrónica. Sensible a la humedad y a la variación de tensión, algo bastante común en la costa.
- Presostato de agua. Cuando falla, la caldera no arranca aunque tenga presión.
- Termostato y sonda. Si mide mal, el equipo enciende y apaga cuando no debe.
- Válvula de gas y electrodos. Encendidos fallidos y cortes intermitentes.
- Juntas y o-rings. Baratos, pero son la causa de la mitad de las pérdidas chicas.
Si sos técnico y trabajás en la zona, tener los de esta lista en la camioneta te ahorra un segundo viaje. Están todos en nuestro catálogo, con stock actualizado desde nuestro sistema.
Señales de que algo no anda
Antes de romperse del todo, una caldera casi siempre avisa:
- Enciende y se apaga sola cada pocos minutos.
- Hay que reponerle presión seguido.
- Suena distinto: golpes, silbidos o un zumbido que antes no estaba.
- El agua caliente sale con la temperatura cambiada.
- Los radiadores calientan disparejo o quedan fríos en la parte de arriba, que suele ser aire en el circuito.
Ninguna de esas cosas se arregla sola. Cuanto antes se mira, más barato sale.
Nunca improvises con el gas
La limpieza exterior y purgar radiadores los podés hacer vos. Todo lo que sea abrir el equipo, tocar la combustión o intervenir la evacuación de gases lo tiene que hacer un matriculado. No es un formalismo: una mala evacuación de gases es monóxido de carbono adentro de la casa.
Si necesitás un repuesto o no sabés cuál es, escribinos por WhatsApp y lo vemos.
